Molino historico de Espera

Publicado en por cortijomanodelabrisa.over-blog.es

 

El Molino de Espera, construido en el año 1770, alberga todavía maquinaria de la que se utilizaba para elaborar aceite en la primera mitad del siglo XX y ha sido declarado monumento histórico por la Junta de Andalucía.

Texto: Pepe Monforte. Cosas de Comé : http://www.cosasdecome.es/

Fachada del Molino de Espera, que continúa abierto al público y el antiguo molino de piedra donde se molía el aceite. Fotos: Cosas de Comé

Fachada del Molino de Espera, que continúa abierto al público y el antiguo molino de piedra donde se molía el aceite. Fotos: Cosas de Comé

Un gran letrero de hierro fundido con la leyenda “Fábrica San Clemente SA” destaca sobre una gran viga repintada de un llamativo color verde. Unas cuantas vigas de fundición soportan la pieza principal del Molino de Espera, uno de los pocos para la molturación de aceite que sobrevivían en Andalucía hasta hace pocos años.

10.000 kilos de granito repartidos en cuatro grandes ruedas de molino se encargaban de triturar la aceituna que entraba en la almazara de la familia Vega para elaborar aceite de oliva virgen. Tecnología de principios del siglo XX. Primero movido por mulas y luego ya por energía eléctrica. Fue la primera gran revolución que protagonizó Vicente Vega Garrido, el padre de los actuales propietarios: introducir la electricidad allá por los años 40. Tenía entonces 30 años. Lo cuenta su hijo Domingo, de 37 años y también nacido en Espera. Forma parte de la quinta generación de la familia que desde finales del siglo XIX explota estas instalaciones construidas por la Iglesia para servir como almacén de cereales y molino de aceite del pueblo y que ahora, en 2009, han sido declarados monumento por la Junta de Andalucía por sus valores arquitectónicos e históricos.

Hace 3 años los Vega decidieron dar otro paso importante. Construyeron en la finca La Ventilla situada en las afueras de Espera una nueva fábrica de aceite ya que los tiempos obligan a utilizar nuevas tecnologías en un mercado donde la calidad del aceite es pieza fundamental. La nueva almazara se utilizó ya en la campaña de recogida de aceite a finales de 2006, por lo que la de 2005 fue la última en que funcionó el viejo molino cuya maquinaria principal data de los años 50, un auténtico museo vivo.

Domingo Vega, responsable de la empresa familiar, señala “que uno de nuestros principales objetivos al llevar a cabo el nuevo proyecto es conservar el molino actual. En el mantendremos las ventas del aceite ya que el público está acostumbrado a venir aquí a comprarlo, pero además queremos conservar el legado histórico que tenemos. El edificio construido en el siglo XVIII está ya calificado como Bien de Interés Cultural y la maquinaria con la que contamos tiene también un gran valor histórico ya que la mayoría de los elementos son de la primera mitad del siglo XX”.

La idea de la empresa es preparar todas las instalaciones para que alberguen una exposición permanente sobre el aceite y que el público pueda contemplar estas máquinas de las que quedan muy pocas en Andalucía. Contactarán también con el Ayuntamiento para que este apoye el proyecto. En concreto, en la provincia, tan sólo continúan funcionando algunos molinos de piedra en Arcos, Olvera y Zahara, aunque ninguno tiene las características de este edificio, considerado como el más completo en su género.

Las prensas de fundición que se utilizaban para extraer el aceite son de los años 40 y una de las piedras del molino data de principios de siglo. Domingo Vega señala que cada vez que había algún problema “era muy difícil encontrar repuestos para esta maquinaria aunque siempre lograbamos ponerla a andar”.

Siglo XVIII

El molino seguía utilizando para funcionar incluso una caldera de agua calentada con leña. Las instalaciones comenzaron a funcionar a finales del siglo XVIII. La diócesis de Sevilla, de la que entonces dependía la población serrana de Espera, decició construir en el pueblo una casa, explotada por monjes, en la que fabricar y guardar el fruto de los “diezmos”, la décima parte de sus cosechas que los campesinos donaban a la Iglesia para su manutención. El edificio tenía, por tanto, además de la residencia para los monjes, dos plantas de grandes almacenes en los que se molturaban cereales y aceitunas y luego se almacenaban hasta su venta. Los usos del inmueble hicieron que las escaleras se hicieran mediante rampas para que mulas y bueyes pudieran circular por él.

A finales del siglo XIX, tras la desamortización llevada a cabo por el Gobierno español de la época y que desposeyó a la Iglesia de estas propiedades, el molino se subasta y se hacen con él Alonso Moreno López y Francisco Ibáñez, bisabuelo de Vicente Vega. Desde entonces, aunque compartiendo usos con otras actividades de comercio agrícola, el edificio ha mantenido su actividad como molino de aceite, con lo que acumula más de dos siglos como almazara.

El molino está situado en la calle Veracruz en pleno centro de Espera y la portada del edificio está presidida por un escudo de la diócesis de Sevilla dónde puede verse la Giralda flanqueada por dos floreros.

Historia del Molino de Espera: Fuente http://www.molinodeespera.com/historia.html

  • Antigua casa de la Cilla o casa de los Diezmos y Primicias.

    • Es un edificio típicamente andaluz del siglo XVIII, construido para la recepción de los extinguidos diezmos y primicias.
    • Fue construido en 1.771 por el Ilustrísimo y Reverendísimo Cabildo de las Iglesias de Sevilla, según consta en el grabado que hay encima de la puerta principal, que tiene en su parte superior un mosaico con el emblema de la diócesis de Sevilla: la Giralda entre dos floreros.
    • En el siglo XVIII, todavía existía la ley de dar a la Iglesia, de la cosecha que se recogiera, lo que entonces se llamaban diezmos, es decir, de cada diez partes de cosecha había que entregar una a la Iglesia, y primicias, que quiere decir que esa parte que se daba era la primera. Esto se hacía tanto con el trigo, la cebada, la avena, la aceituna, el aceite o cualquier otra cosa que se recolectase.
    • En 1835 empieza en España la Desamortización Eclesiástica, por medio de la cual se suprimen en España todos los monasterios de órdenes y se declaran en venta todos los bienes de dichas instituciones. El Molino pertenecía a estas instituciones.
    • Ya desde 1838 tenemos datos de la Desamortización, (Archivos de la Diputación de Cádiz). Así tenemos:

      El Molino se vende en subasta hacia el año 1875 a Don Alonso Moreno López y Don Francisco Ibáñez. En 1878, Don Francisco Ibáñez compra su parte a Don Alonso Moreno de las Cabezas de San Juan. En 1894, es heredado por Dª Mª Rosalía Ibáñez, después por sus hijas Dolores y Josefa y más tarde a su nieto Vicente, actual propietario.


D E S C R I P C I Ó N

  • De planta rectangular, tiene fachada principal lisa y encalada, con decoración simétrica de ventanas repartidas protegidas por sencillas rejas sobresalientes las inferiores y centrada por la portada de piedra. En el tejado, una veleta de forja.
  • En el centro de la fachada se abre una puerta de sillería bien labrada con molduras geométricas y en forma de arco. Encima tiene una especie de tejadillo y sobre éste dos adornos laterales. Teniendo, también arriba y en el centro un grabado en el que se explica que el edificio fue construido en 1771 por el Ilustrísimo y Reverendísimo Cabildo de las Iglesias de Sevilla, para la administración de rentas y diezmos. En la parte superior de este grabado de piedra hay un mosaico de azulejos con el emblema de la diócesis de Sevilla: la Giralda y dos floreros. Sobre este mosaico otros tres adornos un poco más pequeños que los que se encuentran sobre el tejadillo.

  • La fachada trasera reserva la cantería en las esquinas, así como los remates que se levantan sobre la cornisa final.
  • La construcción consta de grandes naves formadas por muros de carga y cubiertas con armaduras de artesanado de herencia mudéjar.
  • En el interior coforma un complejo sobresaliente por su organización y excelentes materiales, que hacen del edificio uno de los más representativos de las casas cillas almazaras.
  • Hay que destacar los soportes con grandes ábacos que aparecen en las distintas naves y en el patio.
  • Presenta una primer crujía con bóvedas en planta baja y armadura de madera en artesa con tirantes en el salón superior.

  • En esta primera crujía, en la entrada, la sala, de la derecha, que fue alojamiento de los canónigos, contiene una interesante decoración en los huecos de las ventanas hacia el interior, unas especies de conchas que unido al techo de dispuesto por travesaños formando casetones cuadrados, le dan cierto carácter de sala noble. 
    La sala de la izquierda, tiene dimensiones parecidas pero sin la decoración de la anterior. Se accede al patio mediante un pasillo que conduce a la gran rampa doble, dividiendo el espacio por la mitad: el patio representa arquerías y un pasillo lateral.

  • Traspasado el vestíbulo, se accede a un patinillo en el que se abren tres arcos de medio punto que descansan sobre robustas columnas seudodóricas (con volutas). De los arcos laterales arrancan las rampas de acceso a la planta superior. Estas rampas están hechas con el fin de que los animales de carga pudieran subir con el grano.

  • Encima de los arcos antes mencionados hay una galería corrida con columnas semejantes a las de la planta inferior. Sobre estas unas zapatas bien talladas soportan el alero del tejado. En la parte interior correspondiente a la fachada principal existe una nave que servía de granero.

  • Al fondo y en los laterales se localizan los otros cuerpos de almacén, siendo el lateral de la derecha más alto y ancho que los demás debido a que en su parte baja se estaba y está el empiedro el cual requería de mayor espacio para que las bestias movieran las piedras.

  • Y en la parte alta en las dos naves laterales, salen dos grandes salas que también servían de granero y formaban los costados en su parte superior.
  • El almacén corresponde a la fachada trasera, sin entresuelo, alojó la gran viga de la prensa, de más de 20 metros, quedando solamente hoy la presa. Actualmente en esta nave se encuentra las cuatro prensas de fundición con las que cuenta la almazara.

  • En el tejado que da al patio, en uno de sus rincones todavía queda un reloj de sol. 
    El edificio además de molino era lagar.
Publicidad

Etiquetado en El cortijo y su entorno

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post