Los Olivos Antonio Machado
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¡Viejos olivos sedientos - bajo el claro sol del día,
- olivares polvorientos
- del campo de Andalucía!
- ¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!
Son las tierras
soleadas,
anchas lomas,
lueñes sierras
de olivares recamadas.
Mil senderos. Con sus machos,
abrumados de capachos,
van gañanes y arrieros.
¡De la venta del camino
a la puerta, soplan vino
trabucaires bandoleros!
¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!
¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!
¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!...
Olivares, Dios os dé
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas. - Olivar, por cien caminos,
- tus olivitas irán
- caminando a cien molinos.
- Ya darán
- trabajo en las alquerías
- a gañanes y braceros,
- ¡oh buenas frentes sombrías
- bajo los anchos sombreros!...
- ¡Olivar y olivareros,
- bosque y raza,
- campo y plaza
- de los fieles al terruño
- y al arado y al molino,
- de los que muestran el puño
- al destino,
- los benditos labradores,
- los bandidos caballeros,
- los señores
- devotos y matuteros!...
¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!...
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!
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